Las alianzas estratégicas impulsan la industria petrolera para el futuro

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Ante un panorama cada vez más retador para los hidrocarburos, hay varios ejemplos de cómo una estrategia en conjunto puede ser beneficiosa.

Entre los retos que enfrenta la industria del petróleo y el gas están la inestabilidad de la oferta y demanda; la necesidad de reducir el tiempo de ejecución de nuevos proyectos para mejorar posicionamiento en el mercado; y la sustentabilidad, que busca altos estándares de eficiencia energética, migrar a energías renovables, y reducir las emisiones de carbono.

Pese a todo ello, el mundo sigue necesitando petróleo. Según proyecciones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), para el año 2045 el petróleo ocupará 27,5% de la canasta energética; es decir, apenas tres puntos menos que en 2019, seguido por el gas con 25,3%. Incluso, recientemente, Estados Unidos pidió que se aumente la producción de petróleo para frenar el incremento de los precios de la gasolina.

En este punto, las empresas del sector luchan por reducir sus riesgos, costos operativos y emisiones de carbono. Pero pensando a futuro, no lo podrán hacer solas y es allí donde entran a tallar las alianzas estratégicas, como se les llama a los acuerdos entre dos o más compañías para combinar esfuerzos y recursos, y alcanzar un objetivo en común.

Estas alianzas estratégicas no son nuevas en la industria del petróleo y el gas. Entre 1970 y 1980 fueron la principal estrategia de las multinacionales para aumentar su competitividad. Actualmente, siguen teniendo gran relevancia como alternativa para afrontar los desafíos.

Esta sinergia puede ofrecer ventajas para distribuir riesgos, reducir costos, mejorar la operatividad de los proyectos, aumentar la capacidad de inversión y de producción, intercambiar tecnología, mejorar el posicionamiento en un mercado e identificar nuevas oportunidades de negocio, entre otras. Todo esto se traduce en mayores ingresos.

Hay una serie de ejemplos que dan cuenta de los beneficios de una alianza estratégica. Como la que tuvieron Occidental Petroleum Corp y Ecopetrol en 2019, que le permitió a esta última obtener utilidades por 9,400 millones de dólares entre enero y septiembre y posicionarse como una de las grandes compañías de petróleo del mundo.

Casos de éxito

En el caso de objetivos medioambientales, a finales de 2020 se creó la Alianza para la Reducción de las Emisiones de Metano Provenientes de la Producción de Petróleo y Gas. Más de 60 empresas lograron reducir la contaminación producida por sus operaciones.

En cuanto a las alianzas estratégicas en el ecosistema del petróleo y el gas, existen dos casos emblemáticos, con un valor tangible y sostenible para las compañías.

Uno es la alianza creada a mediados del 2021 entre las petroleras Equinor, ExxonMobil, Petrogal Brasil y Pré-sal Petróleo SA para desarrollar el campo petrolero Bacalhau en la cuenca de Santos (Brasil). Consiste en perforar 19 pozos submarinos conectados a una unidad flotante de producción, almacenamiento (FPSO) y descarga con una inversión cercana a US$ 8,000 millones. Además de generar gran valor para Brasil y las empresas participantes, para Veronica Coelho, gerente de Equinor en Brasil, este proyecto es un paso importante para concretar la ambición estratégica de la empresa de ampliar su presencia en Brasil.

Otro caso es el de Sensia, alianza entre Rockwell Automation y la empresa de servicios petroleros Schlumberger. Es una empresa en conjunto creada para ser el primer proveedor de soluciones digitales completamente integradas para todas las operaciones de la industria del petróleo y el gas (producción, procesamiento, transporte, etc.).

Rockwell Automation con sus soluciones integradas de control e información y Schlumberger con la experiencia en el ecosistema del petróleo y gas para maximizar el valor de las inversiones en esta industria. Se unen para ofrecer soluciones para enfrentar los desafíos del sector y atender necesidades de las empresas como la productividad operativa, agilizar los tiempos de comercialización, gestión de activos y riesgo empresarial.

Trabajan en la exploración y producción de los yacimientos petroleros, combinando medición, inteligencia y acciones para optimizar las decisiones y reducir drásticamente el tiempo y las interacciones entre la detección, el diagnóstico y la solución de problemas. Al conectar diferentes activos con soluciones escalables y seguras integradas en una única plataforma, lo que antes tardaba meses ahora puede tardar apenas unos minutos.

Esta alianza entre Rockwell Automation y Schlumberger resuelve desafíos desde el yacimiento hasta la refinería, apoyando a las empresas que operan en América Latina. El objetivo de Sensia es evaluar áreas de interés mutuo para combinar la experiencia de ambas organizaciones en los eslabones de la cadena de valor de petróleo y gas.

De esta manera, se evidencia que las empresas pueden encarar los desafíos del mercado e incluso sacar provecho de ellos con asociaciones que mejoran la eficiencia de los proyectos, las capacidades de las organizaciones y su posicionamiento competitivo.